miércoles 3 de diciembre de 2008
Insomnio
ni una limpieza de espíritu
cuando el deseo o el cosmos
nos pone en sitios distintos.
No quiero que te sientas dolido
pero tampoco soy médico
ni adivina para saber
cuándo tu corazón te golpea
al tratar de ir en busca del mío.
En noches como hoy,
cuando flojean las fuerzas
y me asusto ante un fin inminente,
me agarro a la lealtad que forjé con los años,
a las horas a oscuras pensando en tus brazos,
a tu poema guardado en uno de mis bolsillos...
Pero aún así,
el desaliento se posa a mi lado
y me cuenta que lo que un día parece tan claro
al siguiente se desmorona.
Y no quiero pasar mi vida
imaginando si por mi culpa
ahora estarás sufriendo,
si ahora estarás borracho,
si ahora te guiará el despecho...
Porque es entonces cuando me siento vacía
o llena de paja que no sirve de nada.
E improviso poemas absurdos
para saber dónde estamos.
Porque no puedo dormir,
y no sé qué hacer,
ni dónde meterme,
ni dónde arañar.
jueves 27 de noviembre de 2008
Todo fue un juego
como un don Juan,
como una pequeña puta
donde el azar apuesta por ellos
Con los dados sin trucar
ella gana cada día más,
aunque su adversario deje en cueros
su cuerpo, su alma y la humedad.
Todo fue extraño.
Todo fue un juego.
El juego del instinto mal disimulado
de quien paga la prenda y toca
para así
Todo fue extraño.
Todo fue un juego.
Todo improvisado
pero todo real.
miércoles 26 de noviembre de 2008
Sinonimia nocturna y triste
de tedio,
de hastío,
de abulia,
de desgana,
de fastidio,
de cansancio,
de bostezos,
de indigestión,
de monotonía,
de letargo,
de indiferencia,
de apatía,
de languidez,
de descuido,
de pereza,
de ostracismo,
de abandono,
de contemplación,
de música,
de palabras,
de ideas,
de lluvia,
de nostalgia...
Hoy sólo soy tu ausencia.
Realidad y deseo
tres catorces de febrero
y con ellos tu felicidad
quedó a oscuras en el desván.
Cuando sales a pasear
mi sombra te coge de la mano
y piensas que por más que eches a andar
nunca podrás dejarla atrás.
Tengo miedo a que por la mañana
al tirarte al suelo la soledad
dejes caer también la toalla
sin permitirte un asalto más.
Y yo no sé qué puedo hacer
para aliviar todo tu dolor
si mi único alivio
es buscar mi singularidad
en otro cuerpo que acariciar.
Contigo mis manos, siempre ocupadas
sólo sostienen objetos muertos:
una agenda que intenta atrapar el tiempo,
unas llaves que no abren las puertas del Paraíso,
un teléfono que no me habla de amor.
Etcétera.
Es sin ti, sin embargo,
cuando mis manos abandonan
esos objetos castradores
y sujetan un libro,
y le devuelven a mi espíritu
el aire de juventud y rebeldía
que me hiciste olvidar con tu silencio.
Transportada a un «más allá» efímero
pero suficiente para volver a andar
busco el poema perfecto,
que reúna la dosis exacta de realidad y deseo,
que cierre para siempre el mundo de tonos grises
que me ofrecías a cambio de compañía.
Busco esa canción impresa
que me acerque más a quien un día reapareció,
que me acerque más a quien siempre quise ser.
Ready for love
I will be patient, kind, faithful and true
To a man who loves music
A man who loves art
Respect's the spirit world
And thinks with his heart...
India Arie - Ready for love
Cierro los ojos tras leerte con ilusión y entusiasmo,
y elevo la mirada en mi pensamiento
para decidir cómo llegar a lo más alto.
Cierro los ojos, pero no para rezar al cielo.
Los cierro con el corazón satisfecho,
por sentirme afortunada de tenerte,
aun en la ausencia, en este lado del mundo,
por contar con tu grandeza y tu debilidad,
por hacer que pase mis horas muertas
leyendo cada argumento que se desprende de ti,
bellezas robadas del alma que voy descubriendo.
A este lado del mundo te escribo
para decir en voz alta lo que me contó el tiempo.
Voluntariamente cerraré los ojos cuando acabe este escrito,
haré que se haga de noche en mis sentidos
para asimilarte, sentirte, estudiarte, agradecerte tanto...
A ti que ayudas a soplar a este viento raro
y a sobrevolar valles y colinas, metros y rascacielos.
A ti que alguna vez dijiste alto y claro
lo que pasaba por tu cabeza.
A ti que lo hiciste entre estas cuatro paredes invisibles
que nos disponen una estancia cómoda en la nada virtual,
en mitad de las calles de la ciudad mojada al amanecer,
en la oscuridad de un bar o contra una pared que nos llena de cal.
Cierro los ojos porque quiero,
no se cierran esta vez por sueño o por picor.
Los cierro para besarte, para soñar,
cuando quiero pensar en ti,
en la libertad que nos afecta,
en tus grandes verdades
y en tus chiquilladas de cualquier noche de otoño,
en tus criterios certeros
y en aquellos otros que parecen no serlo.
Para sonreír mientras viene a mi cabeza
el recuerdo fugaz de un momento inolvidable.
Los aprieto aún más
ante el desgarro que produce el silencio.
Amor y sexo
deshaciéndose lentamente
entre la maleza cotidiana.
Mientras las horas se demoran cansadas
sueño con esas cuatro paredes
que supongan el roce de nuestra piel.
Porque es entonces cuando los días
duran sólo un par de horas
donde necesitamos desnudar primero los cuerpos
para, luego, desnudar a fondo el alma.
Y lo único que puedo llevarme en esos días
es tu aroma de amor recién hecho
que delata el aire clandestino
en el que respiran nuestros cuerpos.
Mientras llega otro día de dos horas
una duda me acompaña en tu ausencia:
no sé si fue el sexo quién nos llevó al amor,
o si tal vez fue el amor quien propuso el sexo.
Quisiera descubrir la respuesta
solamente entre tus brazos
entre tus caricias y tus besos.
Solamente
entre amor y sexo.
Caminando
Parten de un estado pletórico
y andan a saltitos
por un camino sin obstáculos.
Si te preguntan por mí
diles que me viste una noche
y que poco o nada tenía que ver
con aquella gatilla que no se dejaba tocar.
Una vez me perdonaste que no supiera volar
e intenté subsanarlo salvando pájaros.
Me dejaste volver a tu lado
sin pensar que era tiempo perdido.
Hoy escribo sin planear lo que digo
a sabiendas de que nunca fui
aquella que para hacer poesía
sólo tenía que mover los labios.
Pero sí que soy aquella
que ha redescubierto
que en esa rara cabeza tuya
se esconden muchos de mis sueños.
Sigo siendo ese cuerpo dócil
por el que un día paseaste,
ese alma constantemente en celo
y esa sonrisa que ganaste
con tu anhelo de ideales.
Hoy emprendo un camino fácil
hacia un invierno repleto
de bares mates y cafés,
de dulces sábanas en habitaciones de alquiler
de noches convirtiéndote en papel
y de deseos de volverte a ver.
Sexo y muerte
como en las películas.
El pájaro tenía frío.
He puesto la jaula en el salón.
He mirado el mar y he cerrado el balcón.
El pájaro dormía ya.
He buscado papel
y he acabado pintando una mesa.
He regresado a casa mirando por la ventanilla del bus,
imaginando un limón sobre mi cabeza
y tu torpe respiración junto al vaivén de una cortina.
Seguía teniendo trozos de carne entre los dientes.
La diplomacia, a tu lado, nunca fue mi fuerte
pero Schonpenhauer parece darme la razón
y con eso me basta para irme a dormir.
Esto no pretende ser un poema,
sólo un post-it terroríficamente editado con Paint.
Mi teléfono no empieza por 555.
Llámame alguna vez, sé tu nombre y conozco tu cara.
O mejor, escríbeme.
Un dulce poema de sexo y muerte
me bastará para despertar mañana.
Carmen
Estar cansado tiene plumas
Luis Cernuda
Mis plumas son de plomo,doblan mi espalda,
hunden mis pies en el barro,
me impiden volar.
Se adhieren a mi piel
y mi vida pesa, me aplasta.
Te he amado tarde
porque ya el destino
quiso ser otro para mí.
Y a pesar de mi cuerpo hundido en la tierra,
quiero irme de aquí, volar,
dejar la mente libre de ataduras
para ir a tu encuentro
allá donde la vida es pura utopía.
Última voluntad
como una luz inesperada,
su presencia de viento y melodía
hería los sentidos, golpeaba el corazón,
estremecía la carne
con el presentimiento verdadero
de la honda realidad que descubría.
Ángel González
Es el punto de partida de lo que hoy sirve de bálsamo
a este corazón cansado de agitarse
y desolarse
su brazo extendido hacia su propia existencia
y su mano,
de un blanco opaco como un guante de látex
que dejaba ver los pequeños hematomas
de sus últimos días en la tierra.
Su pecho henchido de mi ignorancia,
sus ojos vacíos que prenderán la luz
de quien, entre tinieblas,
aún respire en la esperanza.
El silencio cae estrepitosamente,
los recuerdos ya no son lo que eran,
se intensifican
y busco lo que no encontraron al nacer.
Un desenlace.
Un crepitar de hueso y carne
y unas cenizas echadas a volar
han proclamado a Caronte
que me lleve a la orilla de la gente esperanzada
y me mezcle, sin tristeza, entre aromas y raíces.
Esperpento íntimo
y en una triste maleta azul, tu frialdad.
Escondí bajo la alfombra tu palidez
y en un cajón olvidado tu mal humor.
Saqué de un roído armario
las termitas de tu risa
y de un desván amarillento
las caricias de tu voz.
Encendí las luces de tu alma
para evitar la oscuridad de tu desplante,
y abarqué, sólo con mis brazos,
todo el amor que ya no había.
El aire se hizo limpio entonces,
sin polvo,
sin tristeza.
La felicidad resplandecía
con la torpe vagueza de tu olor.
El amor se hizo enorme
cuando se mecía,
como una dulce canción,
entre las paredes de mi mente.
Pero aquel amor
que triunfaba en mi conciencia
no era más que una triste realidad
reflejada en un espejo cóncavo.
Negativo
Luna llena y canciones con vaivén.
Sentimientos de carne y hueso,
como las muñecas del Barrio Rojo,
que bajo efectos alucinógenos
no saben si ascienden o descienden,
si avanzan o retroceden,
si los buscas tú o los busco yo.
Expongo sentimientos en blanco y negro
en el portal que enlaza con tu alma
esperando lejos de ese escalofrío
de las voces que se encuentran
creyendo tener algo que temer.
Hoy escribo para hacerte sonreír
como respuesta a ese “sólo tranquilízame”,
aunque esto sólo sean negativos
de unas palabras veladas
por efectos de tu luz,
que cierto día se olvidaron
pero hoy velan por volver a ti.
Nostalgias
Hacía mucho tiempo que no me sentía de esta forma tan pueril
que no me deja dormir, ni comer, ni pensar en ti como es debido.
Es de madrugada,
quiero ir a dormir sintiéndome arropada al son de una nana
salida de tus labios
y, sin embargo, sigo postrada aquí
empeñada a huir conmigo misma
a lugares que no echaré de menos cuando mire atrás mañana.
Sólo me limitaré a cerrar los ojos, sin preguntar a la almohada,
y a hundirme en esta soledad que fue deseada
justo hasta el instante en que la encontré.
Mi propia compañía hoy no se asemeja
a la de tus susurros entre hebras y coplas
ni a la de ese curioso Mr. Big,
que se pasea algunas noches bajo mi ventana;
ni a la de ese Otelo que cubre mi espalda
para protegerme de sus propios sueños;
ni tampoco es comparable a la de ese jovencito
con quien sólo hablé una vez de atardeceres y mareas;
ni a la de ese trovador,
que en el mismo Paraíso escondía los gemidos.
¡A la mierda!
como que mi nostalgia ya no va contigo,
que me cansé de buscar el lugar donde estarás.
Que los objetivos cambian,
aunque estos sean inciertos
y que entre fiebre y gelocatiles
me he dado cuenta de quién soy
y hacia dónde quiero ir mañana.
Jamás pensé que llegaría el día
de decir orgullosa que celebro
que lo empezado hace una década
muriera de esa forma fulminante
sin llamadas, sin reproches, sin mentiras.
Ahora pensar en ti es el modo de admirar
lo capaz que soy de aguantar la náusea
pero una forma también de degustar
la felicidad de saber que ya no estás.
Jamás pensé que llegaría el día
de expresar lo que tantas veces critiqué
de canciones y poesías.
Nunca pensé llegar a ser tan frívola
como para no querer decirte adiós,
ni buena suerte ni "con Dios",
para ni siquiera ponerte mala cara
ni gritarte un rotundo: "¡A la mierda!"
ni para mucho menos,
escribirte una palabra más.
Melancolía temporal
mi mirada vagaba por su habitación.
Junto a su desorden,
el corazón solitario de un reloj sin cuerda,
que de poder cobrar vida,
se habría animado
en forma de triste arlequín
perdido en el vacío insípido
de esta no menos triste habitación.
Lo imaginaba
con un corazón nostálgico
pero negándose a cesar su latido,
y aunque la vida no le sonreía
su sonrisa, amargamente seria,
seguía sonriéndole a la vida.
Y al mirarla,
sentí que era yo ese triste arlequín,
con una lágrima en los ojos,
que sumergido en la fragilidad
que ofrece un tiempo muerto,
apilaba todos sus recuerdos
para así, seguir sonriendo.
Marzo derrotado
entre piernas insalubres que te acortaron la vida
sin dejarte, si quiera, un ligero suspiro.
Tu cuerpo helado,
reposando en el diván de la apatía,
permanece inmóvil con un gesto pétreo
y una quijada aguda
como los pinchazos en tu sangre.
Y recuerdo de aquel antiguo marzo
tu mirada roja y las venas de tus brazos
invitándome entre carcajadas
a un banquete en el infierno.
Tu risa me hablaba lasciva
y tus ojos, escarbando por mi falda,
tropezaban con el cruce de mis piernas.
Por momentos quise abrirlas
pero el color de mis muslos,
rosado y dulce,
me advirtió que aún eran muy jóvenes.
Hoy ya no lo son
pero, aún firmes y sanas
me recuerdan con un guiño
el final de aquel invierno.
Ya sólo puedo robar tus sueños
y batirme en duelo con ellos
cada una de las noches
que recuerde tu silencio.
No protesto, sólo informo
Espejismos incubando memorias
a lo largo del trayecto que me lleva
donde viven curiosos hombres normales,
donde el tiempo respira
los maullidos de este gato salvaje.
Donde las tejas reflejan las almas desahuciadas
de aquellos que, como yo,
ven lo que es imposible ver
y sienten lo que muchos quisieran sentir,
aun sin saberlo.
Egos fingidos en peleas sin sentido
ideas que no conducen a nada
sino a desiertos desolados de frustración.
Sonidos que golpean las mentes
impidiendo alcanzar la sublime armonía
de estos gatos salvajes
que construyen su libertad
con ladrillos de entusiasmo y entrega
colocados, limpiamente, con cemento de sensatez.
Vivimos de la persistencia de la memoria,
de la esperanza de creer
que no hay nada imposible de cambiar.
Seguiremos resignándonos a la incomprensión
de este sótano superfluo
que arrastra a las masas
donde quiere y como quiere.
Seguiremos procurando no desafiar
a esas mentes sectáreas
aunque por ello dejemos,
por un momento,
nuestra condición de salvajes.
Es fácil encontrarnos,
somos más de los que os creéis
pero vivimos tan alto
que muchos no nos veréis.
¡Una escalera es suficiente!
Pasito a pasito,
escalón a escalón.
El mundo es muy grande,
la vida puede ser larga
y una camino de satisfacción
no de lágrimas.
Todo es buscar, picotear.
La vida da mucho frutos,
de todos los colores,
de todos los sabores.
La experiencia es lo que yace en la tumba
pero lo que no consumen los gusanos.
Seguiremos insistiendo
en que el mundo hay que cambiar
y si no fuera posible
esperaremos al final
cuando muchos se lamenten
porque el mundo va a estallar.Ser, estar... ¡qué más da!
llamando a la puerta...
Sentir el peso de los años.
Saber que es culpa mía,
quizá de nadie.
Recuperar.
Escribir.
Volver a vernos.
Tejer y destejer.
Oler recuerdos.
Besar las noches.
Caminar cuando ya no quedan atajos
pero sí horizontes.
Caer y ponerse en pie.
Después de todo, ser
para que seas.
Ayer
con una vieja Polaroid,
ni hicimos de las sábanas refugio
ni de la brisa una aliada.
No naufragamos uno en otro
ni resbalamos por sudor y sombras.
Ni buscamos nuestras almas
en borrachos o exiliados.
Tampoco cociné deseos
ni adorné el salón con velas.
Y tampoco me llamaste para recitar
el desvelo que te causa
mi olor en tu almohada.
Héroes del silencio
en el camino que hay junto el paso a nivel,
entre la noche y los árboles,
me gustaría decirte algo.
Ahora prefiero callar,
no vaya a ser que no oiga
lo que tú me quieras contar.
Quizá algún día
cuando ocupemos nuestro tiempo
reconstruyendo lo que no hubo
volveremos a encontrarnos
como árboles caídos.
Y tú puede que seas un espíritu triste
sin otro oficio que el de guardar sueños
en el rincón más oscuro de tu alma.
Yo, nada más que una vieja huraña
que renegará de su vida y de su tiempo
acariciando gatos eternamente.
Y el paso a nivel, el camino y los árboles
se habrán transformado en algo
que ahora no alcanzamos a imaginar.
Me gustaría creer
que ese día nos atreveremos
a dejar de ser héroes
de un silencio que castiga.
Pero tristemente creo
que aún así llegará el día
en que moriremos separados
todavía enfermos de deseo.

